9/11/14

Dentro





Como un fruto maduro la pena se abre desgarrando nuestra piel y así atravesamos la noche que está como nosotros, herida de sueños y que también perece en su propia oscuridad como una perla oscura que muere por fin, hacia dentro.

Los mares, otrora surcados no contienen ya nuestro nombre tras su oleaje.

Nuestro aliento al fin se ha desgañitado contra la realidad.

Y nunca tan niño ni vulnerable en el desierto de esta sed.

Sombras alrededor de sí;

Demenciales cristales que se reflejan a sí mismos.

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