3/4/10

Pulsiones

"Durante la inauguración de cualquier muestra de sus esculturas,rodeada de admiradores,la emprendía a martillazos contra los mármoles que había esculpido con tanta sensibilidad y no cesaba de golpearlos hasta verlos reducidos a esquirlas".
El beso de mármol de Camille Claudel.Manuel Vicent.Babelia.03/04/10.




Todos contemplamos de manera absorta,como nuestra vida misteriosamente va tomando derroteros paradójicos,inciertos en muchos casos y hasta extraños para algunos de nosotros;claro está, existe una explicación racional para esto,una que fundamente con verosimilitud los hechos acaecidos y les otorgue un fundamento de protagonismo a nuestros actos,o nunca está de más una aseveración genética o azarosa,cuando no religiosa o determinista de nuestro destino.Pero hoy he preferido acentuar la mirada en la pulsión que misteriosamente(cualquiera que está en sus sanos cabales lo aceptaría) nos sitúa y dirige a unos estadíos que frecuentemente visitamos.
Pulsión,a sabiendas,propia e identitaria qué, intuyo, está mas allá del bien y del mal,conocidos como tal.
Muchos prefieren cargar las tintas a la injusticia o simplemente a la desgracia,restándose protagonismo en las decisiones,que también es cierto,pero pronto nos vemos buscando,incesantemente,otra oportunidad de elección,o por el contrario, la represión conformista de dicha pulsión.
En la destrucción de la obra,concebida con esmero,Camille encontraba la razón ajena e inmanente de la voluntad de posesión,acorde o desacorde a un trágico destino destructivo: como la muerte misma.

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