19/4/17

Intimidades




Lo peor de ventilar intimidades, es que éstas habiendo tomado buen aire, se largan con cualquier amante falaz que les promete mejor y más bajo techo, una cuenta bancaria o un perverso psiquiatra que drogará sus reflejos hasta volverlas mansas, públicas o un mal guión de cualquier y ajena serie televisiva.

En tiempos de tecnologías que venden la soledad emancipada al servicio de la publicidad masiva, el pensamiento iconoclasta es un eficaz refugio contra el virus fanático de la desinformación general.

La Capa






Es tan feroz la inquina de los fracasados, que en tiempos de labor y paz, se debería uno abrigar con una capa de aceite impermeable, para que toda soflama, sofisma y calumnia fracasen cuando lleguen a la orilla de la convicción y el empeño en la propia autogestión, más allá de cualquier especulación de cielo o infierno, más allá de cualquier usura que utiliza al amor como disfraz.

En algún punto, el éxito se construye con el fiero y sano barro de la audacia: la valentía como actitud frente al desahucio, el derrotismo, la burguesía o cualquier artera estrategia, que como tortura cotidiana, nos aplique el actual status de maledicencia de estos fracasados mendigos, mutantes y corrosivos.

12/1/17

Tertulia

Amigos y amigas: este domingo 15 de enero a las 19.30 hs daré comienzo a un ciclo de encuentros literarios que intitulé "La Tertulia".
En esta primera entrega el protagonista de la reunión será el gran texto "La palabra amenazada" de la poeta, ensayista y lingüista argentina Ivonne Bordelois.
La cita es en Dickens Pub, Diag. Pueyrredón, 3017. Mar del Plata, Buenos Aires.
Están todos invitados.
Los espero.

2/1/17

Tom Waits - Come On Up to the House

Entre los árboles






Aquí, los reclusos de esta farsa, los días de licor de luna prefieren descerrojarse un disparo de paloma en las venas, antes que llorar el alma abandonada ayer en una esquina .


 Muchos de ellos, suelen guiñarle un ojo a cualquier sombra que pasa, con la vaga esperanza que se compadezca de su humanidad despojada y errabunda.

Los más suicidas, sin embargo , se atan trapos en los antebrazos y se encienden como faros que iluminan la escena última.

De tanto en tanto en tanto, golpea las puertas un beso extraviado en algún combate o guerra amorosa.

Todo funciona de maravillas en este hospicio: la rabia es declarada patrimonio  y la tristeza es el único culto aceptado.

El viento dejó de soplar  hace décadas y tan solo se limita a susurrar viejas canciones de derrotas y fugas.

Alguien puede oírlo y escribe y lee sus notas entre los árboles.

Escribe y lee.

Entre los árboles.

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